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Música, Poesía, Teatro y Televisión

Luis Mercado Calderón

Luis, mejor conocido como “Maguí” nació en Fajardo. Cuentan que Don Emiliano Acosta “Mameyo” le daba clases de música a su hermana Esther y ésta le pasaba la lección a Maguí al regreso de la escuela a casa. Así fue aprendiendo y demostró su habilidad con la guitarra y el piano. Con el tiempo vino su primer grupo musical “Sprit of Saint Louis”. Lo acompañaban, Ramón Caraballo, Maíno Moyano, Frank Mata, Manuel Baralt y César Reynosa. Fue pilar de la emisora WMDD desde sus comienzos. Fundó una escuela de arte y fueron muchos los programas radiales que dirigió por muchos años. Fue empleado municipal y luego llegó a ser Secretario Municipal, prestó servicios en la Central de Fajardo, en una agencia de financiamiento de hogares, una cooperativa y hasta como jefe del correo. Sin duda, el pueblo de Fajardo, y muchos de sus discípulos que no son de Fajardo están en deuda con Maguí por su inagotable legado.

Joaquín Mouliert Meléndez

Nace el día 3 de enero del 1938 en el barrio Rincón de Fajardo, Puerto Rico. Su padre, Julio Mouliert Ocasio, era agricultor de caña y propietario de fincas azucareras y frutos menores en Fajardo. Al terminar la zafra, se organizaban fiestas de baile en la casa de la familia Mouliert. Muchas veces, en estas fiestas, su abuelo y su primo, Luis Mouliert, cantaban décimas y aguinaldos. A base de estas fiestas, Joaquín empieza a adquirir conocimiento de la música campestre.

Otro aspecto que influyo el crecimiento artístico de Don Joaquín, fue la música típica que escuchaba por la radio. Joaquín recuerda que en la emisora, WIBS de Fajardo, César Ventura presentaba un programa de trovadores titulado, “El Gran Batey”, donde se presentaban trovadores como Víctor Lluveras Ríos, Juan Acevedo Carrión, Iluminado Félix, Víctor Rolón Santiago, Rafaelito Ortiz, y otros. Otro programa radial importante para Joaquín lo fue “La Hora del Volante” de la emisora La Buena de Bayamón y “Así Canta el Campesino”, de Juaniquillo, por la emisora WAPA.

No fue hasta el octavo grado que Joaquín se presenta ante el público como trovador, al cantar unas décimas junto a un compañero de escuela en un programa de graduación. En 1953, Joaquín se apunta en una competencia de talento donde gana el primer premio. Entre el público estaba Luis Mercado Calderón, Don Maguí, gerente de un programa radial en la emisora WMVB de Fajardo, “La Escuela del Arte Blatt” (nombrado tal por la cerveza Blatt, auspiciador del programa), quien lo invitó a cantar en su programa radial. Ese sábado, Joaquín se presenta junto a otros cantores y se gana el primer premio.

Joaquín continuó desarrollando su talento y a menudo bajaba al pueblo, acompañado por el cuatrista Marcial Caraballo, para codearse con grandes trovadores. Conoce a Félix Villafañe, quien auspiciaba las mejores cantatas de Mesa Redonda desde su finca en Rio Grande. Don Félix le enseño a Joaquín todo aquello que se relacionaba con la décima y las reglas de la espinela. Esto le ayudó a escribir su primera cuarteta y décimas. Joaquín continuó presentándose en el programa radial de Maguí, aumentando su fama en Fajardo.

Para el 1956, Joaquín establece la primera versión de su Conjunto, Ecos de La Montaña. Este mismo año, Don Maguí lleva a Joaquín al programa “Tribuna del Arte” de don Rafael Quiñones Vidal donde gana el primer premio, superando al gran Víctor Lluveras Ríos en una controversia.

A través de su éxito en Tribuna del Arte, Joaquín gana fama y el respeto de las leyendas de la décima en Puerto Rico como Julio Monel Santiago. Este lo lleva a conocer a otros trovadores del área que formaban parte de la legendaria Mesa Redonda y la raíz cultural de la décima en Puerto Rico. Para el 1957, Joaquín empieza su propio programa radial el “Batey Campesino” en la emisora WIBS de Fajardo.

En 1959, Don Rafael Quiñones Vidal lo nombra como Pitirre y Joaquín comienza la tradicional Parranda Navideña de Fajardo. En 1963, Tite Curet Alonso se comunica para invitarlo al histórico Teatro Puerto Rico en Nueva York. Joaquín se lanza a Nueva York con Priscilla Flores y escribe una décima de doble sentido inolvidable conocida como “La Alondra y el Pitirre,” que fue recibida con mucho éxito.

A base de esta presentación, un empresario que organizaba un evento a beneficios de los cubanos en Cuba, le pregunta a Joaquín si quiere participar en este evento como representante de Puerto Rico en el Carnegie Hall. En 1964, Joaquín se presenta delante de más de 3,000 personas junto a Nieves Quintero, cantando décimas improvisadas, en homenaje a Cuba. Más tarde graba su primer disco de larga duración. Tite Curet Alonso le consigue un contrato con la Casa disquera Ansonia. Joaquín graba 12 canciones junto a Priscilla Flores, y el conjunto de Nieves Quintero.

En 1964, Joaquín se convirtió en el primer jíbaro que se presenta en hoteles en Puerto Rico y en 1968, gana un contrato mayor con fin de presentar música típica en los hoteles Sheraton, el Condado, Hilton, la Concha y otros. En 1969 se casa con la señorita Lydia Manuela López y consigue otro contrato para hacerle promoción en “jingles” a Ron Llave. Para el 1972, Joaquín graba 2 LP’s para el sello Montilla, el “Tradición Boricua” y “La Parrandita” donde invita a Luis Miranda y Priscilla Flores.

En 1981, Joaquín graba su cuarto LP junto a Nieves Quintero y Luis Miranda para el sello disquero Ansonia y organiza el primer encuentro de trovadores en Puerto Rico. Para el 1983, Joaquín se une al Instituto de Cultura y Ron Bacardí para inaugurar los concursos de trovadores en Puerto Rico. Joaquín Mouliert es seleccionado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña para montar el concurso. Joaquín Mouliert fue el primero en establecer las reglas de la espinela al nivel mundial, las que todavía se usan en concursos de la espinela y la décima en toda Latinoamérica. Para el 1987, Joaquín organiza el primer encuentro de trovadores de América Latina en Panamá. Este evento resulta ser exitoso y el año siguiente organiza el primer encuentro de trovadores del Caribe.

En 2001 se une a Trova Inc., una organización dedicada a promover la música típica al nivel mundial, donde todavía participa. Actualmente vive en Fajardo junto a su esposa y sus tres hijos. Joaquín todavía lleva un horario muy ocupado y dedica mucho de su tiempo defendiendo y compartiendo nuestra música campestre. Por ejemplo, ofrece talleres de décimas en las escuelas para los niños, continúa tomando parte en la asociación del caballo paso fino, es activo en las peleas de gallos, mantiene un programa de televisión en el canal 6 de Puerto Rico, y también se presenta en distintos festivales y programas cada semana a través de la isla con su conjunto Ecos de la Montaña.

Emilio S. Belaval Maldonado

Cuentista, dramaturgo, ensayista y abogado nacido en Fajardo el 8 de noviembre de 1903.  Belaval formó parte de la generación literaria de la década del treinta. Dedicó su vida a promover la cultura puertorriqueña y a estimular, a través de sus escritos teóricos y sus dramas, la formación de un movimiento teatral autóctono, separado de la tradición dramática española.

Belaval estudió leyes en la Facultad de Derecho de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y obtuvo su diploma en 1927. Se desempeñó como abogado de 1927 al 1941. En su práctica privada atendió en muchas ocasiones, al jíbaro de campo y a la gente común del pueblo; experiencia que plasmará en sus escritos literarios. También fungió en el 1938 como secretario de la Comisión Hays, la que investigó los hechos ocurridos en la Masacre de Ponce. Ejerce entre 1941 al 1953 como juez de distrito en los tribunales de primera instancia en los municipios de Bayamón y San Juan. Más adelante de 1953 al 1967 trabajó como juez asociado en el Tribunal Supremo.

Como jurista criticó con vehemencia la transculturación en el derecho puertorriqueño, abogando por la preservación de las instituciones europeas e hispanas en el ordenamiento jurídico de Puerto Rico. Establece en sus opiniones judiciales la igualdad moral y jurídica de los nacimientos en Puerto Rico, con el propósito de eliminar el prejuicio y descrédito de los hijos nacidos fuera del matrimonio convencional religioso imperante. Propone y reitera, a lo largo de su carrera jurista, la importancia esencial, al momento de emitir un juicio, que tiene la cultura e idiosincrasia del puertorriqueño. Entre sus múltiples planteamientos jurídicos trasluce su vinculación ideológica con los intelectuales e integrantes de la llamada Generación del treinta, en tanto plantea y defiende con insistencia el uso del español en los escritos de agencias gubernamentales para facilitarle la lectura y la comprensión de la misma al ciudadano común; el que por lo general no es bilingüe. Así también, entre otros postulados propios de esa generación, Belaval destaca la importancia de la herencia hispánica en la constitución del Derecho Civil en Puerto Rico.

Como promotor de la cultura isleña, Belaval se involucró en múltiples organizaciones. Fue presidente del Ateneo Puertorriqueño y de Pro-Arte Musical; fundador y director de la Sociedad Dramática Areyto; miembro del Consejo Superior de Enseñanza, del Ateneo Dominicano, miembro fundador de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y de la Academia de Artes y Ciencias de Puerto Rico.

En su carrera como escritor, trabajó varios géneros. Como autor de cuentos, rompió con el costumbrismo que había prevalecido hasta el momento. En sus obras reflexiona sobre la realidad puertorriqueña. Entre estas se destacan las colecciones de cuentos: El libro azul (1918), Cuentos para colegiala (1922). Estos primeros dos libros muestran el proceso de formación progresiva del narrador. En sus otras colecciones: Cuentos de la Universidad (1935), Cuentos para fomentar el turismo (1946) y Cuentos de la Plaza Fuerte (1963) Belaval evidencia la madurez alcanzada en las técnicas narrativas. Entre sus mejores relatos se encuentra “El niño morado de la Monsona Quintana”.

Otro género en el que se destacó Belaval fue el del ensayo, con una obra de menor volumen comparativamente con su producción cuentística y teatral. Los temas que predominantemente aborda en los ensayos están relacionados a su quehacer literario. Inicia esta labor con: “Los problemas de la cultura puertorriqueña” (1935), ensayo que denuncia la crisis por la que atravesaba el Derecho en Puerto Rico y otros males culturales, “El teatro como vehículo de expresión de nuestra cultura” (1940) “La intríngulis puertorriqueña” (1952); “El ser de lo viviente en el raciovitalismo orteguiano: resumen de una lectura desinteresada” (1956); y “Cultura de la esencialidad humana- Literatura espíritu y tiempo” (1959). Estos escritos se publicaron en varias revistas y periódicos del País como: Atenea, la revista de la facultad de las Humanidades del Recinto Universitario de Mayagüez, la Revista del Ateneo Puertorriqueño, Antena, Puerto Rico Ilustrado, Asomante, Indice y El Mundo. Posteriormente, recopiló algunos de estos ensayos en el libro Areyto (1948).

No obstante, fue en su labor como dramaturgo que se destacó principalmente. En este ámbito se desempeñó como autor, actor, director y teórico. Su preocupación ante la falta de un teatro netamente puertorriqueño lo llevó a redactar un manifiesto titulado "Lo que podría ser un teatro puertorriqueño" (1939), en el que propone crear y desarrollar un teatro nacional, en el cual todos los elementos sean autóctonos, desde el tema hasta los intérpretes y realizadores.

Además, como creador de la Sociedad Dramática Areyto, propuso montar obras de autores puertorriqueños contemporáneos, implantar nuevas técnicas de realización y atraer a un público fijo. Entre sus obras dramáticas se encuentran: La romanticona (1926), que escribió junto a Amelia Agostini; La  novela de una vida simple (1935), una comedia en tres actos; Cuando las flores de Pascua son flores de azahar (1939) comedia de un acto; La presa de los vencedores (1939) también comedia de un acto, Hay que decir la verdad (1940), La muerte (1953), La hacienda de los cuatro vientos (1959), La vida (1959), Cielo caído (1961), Circe o el amor (1963), El puerto y el mar (1965) y Agua de la mala suerte, agua de la buena suerte (1967).

Emilio S. Belaval falleció en San Juan en 1972. El teatro de la Universidad Sagrado Corazón lleva su nombre como recuerdo y honra de su importancia teatral y literaria en general.

Carmelina Vizcarrondo

Nació en Fajardo el 9 de enero de 1906. Se destacó como escritora y poetisa. Tomó parte en distintas organizaciones culturales como la Sociedad de Autores Puertorriqueños y el Ateneo Puertorriqueño. Colaboró como redactora en la revista ínsula, la cual promovía el movimiento poético posmodernista denominado “Integralismo” del cual ella formó parte. Entre sus obras encontramos Pregón en llamas (1935), Poemas para mi niño (1954), Minutero en sombras (1941). Muere en octubre de 1983. No fue hasta luego de su muerte que sale su poemario Campanerito azul.

Sandra Rivera

Cursó estudios primarios y secundarios en las escuelas públicas de Fajardo. Fue una de las primeras figuras de la escena y la televisión puertorriqueña, su creación de personajes en Los árboles mueren de pie, El Cochecito, Los Soles Truncos, Locura de Amor entre otra se le han colocado en una de nuestras inolvidables heroínas. Mientras estuvo en California estudió junto a figuras como Dustin Hoffman; en 1965 funda la comedia puertorriqueña, compañía teatral que abre paso al profesionalismo de nuestra clase artística, teniendo grandes reconocimientos nacionales. Para el 1974 se va a Nueva York donde actúa y dirige teatro para televisión en P.B.S. y T.V. Globo de Brasil haciendo, para esta última, varias películas. Recibe el premio de mejor declamadora y actriz del Instituto de Puerto Rico en Nueva York, 1975; y el Trofeo Alejandro Tapia en 1984 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por su actuación en Los árboles Mueren de Pie.

Ivonne Coll

Nació en Fajardo, cursó sus estudios primarios y secundarios en las escuelas públicas de este pueblo. Su cuarto año lo cursó en Nuestra Señora del Pilar obteniendo calificaciones con altos honores, ingresó en la Universidad de Puerto Rico en la Facultad de Ciencias Sociales. En 1967 concursa para Srta. Universo con una destacada participación. De regreso a Puerto Rico, se envuelve de inmediato en los pasos de comedia que producía Paquito Cordero. Así, entra al campo del baile y canto. Se convierte en la joven vedette que llena los escenarios más prestigiosos de San Juan. Luego de esto, estelariza “Una Chica llamada Ivonne Coll”. Al cabo de dos años se retira de Puerto Rico y viaja hasta Hollywood donde cursa estudios de actuación. Luego se traslada a Nueva York donde actualmente, participa en obras al estilo Broadway.



 

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